La crisis en Medio Oriente volvió a escalar en las últimas horas. En medio de los ataques cruzados entre Estados Unidos e Irán y tras la reciente ofensiva de los rebeldes hutíes en el Mar Rojo, Donald Trump reveló que analiza lanzar el mayor ataque contra el país islámico desde el inicio de la guerra.
La advertencia del mandatario republicano se conoció luego de que el Congreso norteamericano avanzara este jueves con una resolución destinada a limitar las facultades presidenciales para emprender acciones militares.
“Estoy considerando un ataque masivo. Más grande que nunca. Estoy cerca de tomar una decisión. Estamos todos preparados”, afirmó Trump durante una breve entrevista concedida al medio estadounidense Axios.
Trump aseguró que Israel se sumaría a una eventual ofensiva
Durante la entrevista, el mandatario sostuvo que Estados Unidos está en condiciones de actuar de manera unilateral, aunque aseguró que Israel acompañaría una ofensiva si Washington lo solicitara. “Si se lo pidiera, se uniría en dos minutos”, afirmó el mandatario, antes de remarcar que Estados Unidos “no necesita a nadie” para emprender una nueva operación militar.
También insistió en que Irán busca reanudar las negociaciones, aunque consideró que el gobierno iraní todavía no está dispuesto a aceptar un acuerdo. “Todavía no han sufrido lo suficiente”, sostuvo.
Crece la preocupación por el estrecho de Ormuz
Las declaraciones del presidente estadounidense se producen en un contexto de máxima tensión en torno al estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el transporte mundial de petróleo.
Washington responsabilizó a Irán por nuevos ataques atribuidos a los rebeldes hutíes contra buques sauditas y advirtió que responderá directamente contra la República Islámica si vuelven a registrarse incidentes de ese tipo.
La escalada del conflicto también repercutió en los mercados internacionales. Ante el temor de una interrupción del tránsito marítimo en el estrecho de Ormuz, el precio del petróleo volvió a dispararse y superó los U$S100 por barril, reflejando la preocupación de los inversores por un eventual agravamiento de la crisis en Medio Oriente.